Inmunal
Las cistitis constituyen una de las principales infecciones bacterianas en mujeres afectando hasta al 50% en algún momento de la vida. De ellas hasta el 10% desarrolla un cuadro de cistitis recurrente, que precisa la administración frecuente de antibióticos.

En los últimos años se ha sugerido que la inmunoterapia con diferentes preparados bacterianos puede ayudar a controlar los cuadros de cistitis recurrentes, reduciendo la frecuencia de las infecciones en estas pacientes. Hemos estudiado la evolución clínica en un grupo de 38 pacientes con cistitis de repetición atendidas en nuestra consulta, que recibían autovacunas bacterianas reforzadas a causa de procesos infecciosos de origen ORL.

Todas las pacientes habían padecido dos o más cuadros de cistitis durante los 6 meses anteriores a la administración de la vacuna. En los 6 meses siguientes a la instauración del tratamiento con la vacuna, sufrieron un síndrome cistítico 11 pacientes, de las cuales mostraron urocultivos positivos 7 casos. Esto equipararía la incidencia de recurrencia de la cistitis en estas pacientes (29%) a la que se ha reportado en la población general.
En conclusión, en nuestra experiencia la administración de autovacunas bacterianas podría contribuir a reducir la tasa de recurrencias de episodios de infección urinaria y potencialmente, reducir las necesidades de tratamiento con antibióticos en pacientes con cistitis de repetición.

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Artículo realizado por:
Barajas del Rosal C* y Ruíz de Burgos JE**
*Clínica Barajas, Madrid; *
* Centro de Especialidades Urológicas, Madrid

Inmunoterapia Bacteriana

MECANISMOS DEFENSIVOS FRENTE A LAS AGRESIONES

Los seres vivos desarrollan una serie de mecanismos de defensa frente a diferentes tipos de agresiones, como los agentes infecciosos, que invaden el organismo y pueden producir graves lesiones. En conjunto, estos mecanismos de defensa constituyen el Sistema Inmune.

ACTIVACIÓN DEL SISTEMA INMUNE: Respuesta natural y adquirida

La función principal de nuestro sistema inmunitario consiste en proteger al organismo de microorganismos patógenos y para ello, desarrolla dos tipos de respuesta: la inmunidad natural y la inmunidad adquirida.

La inmunidad natural está mediada por células y proteínas cuyos principales componentes son las barreras epiteliales, leucocitos fagocíticos (neutrófilos y macrófagos), células “natural killer” y diversas proteínas plasmáticas circulantes. La inmunidad natural es capaz de prevenir y controlar gran cantidad de infecciones.

La inmunidad adquirida proporciona una respuesta más específica frente a los patógenos y sus componentes principales son los linfocitos y anticuerpos. Presenta memoria inmunológica específica, que protege de futuras infecciones. Existen dos tipos: la inmunidad adquirida pasiva, que se consigue cuando hay transferencia de anticuerpos fabricados activamente por otro individuo (puede ocurrir de manera natural (paso de anticuerpos de la madre al feto) o artificial (a través de preparados biológicos: sueros) y la inmunidad adquirida activa, que puede ser natural (cuando el propio sujeto desarrolla una respuesta frente a antígenos concretos al estar en contacto con ellos previamente) o artificial, a través de la utilización de vacunas de microorganismos muertos o atenuados.

Una forma de profilaxis frente posibles infecciones es la utilización de vacunas.

¿QUÉ ES UNA INFECCIÓN RECURRENTE?

Las infecciones son estados patológicos en los cuales un germen (agente infeccioso) invade el organismo y provoca algún tipo de daño. Casi siempre la entrada de los microorganismos se produce a través de las superficies de contacto externas (piel, mucosas del aparato respiratorio, conjuntivas oculares, vías digestivas, vías genitourinarias...)

Para que pueda producirse una infección, existen dos factores a tener en cuenta; por un lado, la virulencia del agente infeccioso (eficacia del agente infeccioso para atravesar las barreras) y por otro la susceptibilidad de la persona afectada (eficiencia de respuesta del organismo frente al ataque).

La virulencia de los gérmenes está condicionada por la expresión de moléculas que les permiten sobrepasar los mecanismos de la inmunidad natural y en ocasiones evadirse de la acción de la respuesta inmune específica. La expresión de estas moléculas de virulencia se ha asociado con otros factores que incrementan la agresividad clínica de los gérmenes, como son las resistencias a antibióticos. Parte de la respuesta inmune va dirigida contra estas moléculas de virulencia expresadas por los gérmenes. Resulta interesante que aquellos microorganismos que son mantenidos en el laboratorio, al proliferar en condiciones óptimas de crecimiento y sin ninguna presión selectiva, pierden la expresión de estas moléculas de virulencia.

En determinados pacientes los mecanismos de la respuesta inmune natural y adquirida son incapaces de limitar las infecciones y esto condiciona que las infecciones se repitan con frecuencia. Las causas de esta respuesta inmune insuficiente son desconocidas en muchas ocasiones, aunque en algunos pacientes, como ocurre en el caso de los niños de corta edad, pueden estar relacionadas con la inmadurez del sistema inmunitario.

Una vez definida la causa de la elevada recurrencia de infecciones plasmada en la historia clínica del paciente, el tratamiento se encaminará a resolver la infección actual (tratamiento con antibióticos) y disminuir en lo posible las oportunidades de nuevas recidivas (prevención mediante inmunoterapia). En esta estrategia se presentan nuestros productos.

Las cistitis constituyen una de las principales infecciones bacterianas en mujeres afectando hasta al 50% en algún momento de la vida. De ellas hasta el 10% desarrolla un cuadro de cistitis recurrente, que precisa la ...
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